No toda la renta fija ofrece valor real

Tribuna Marta Díaz-Bajo en Cinco Dias

 La industria de fondos nacional cerró diciembre con la misma tónica que durante todo 2025: los mayores flujos de dinero fueron a renta fija, a pesar de la espectacular subida del Ibex-35. A la mayoría de mis compatriotas les cuesta mucho invertir en fondos de bolsa, incluso cuando el Ibex-35 acumula tres años seguidos de excelente comportamiento y la bolsa global sólo ha caído en dos de los últimos quince años.

Sin embargo, esto no parece ser suficiente para animarlos a asumir el riesgo de la volatilidad, y siguen preocupándose por los vaivenes temporales, que se producen casi todos los años; abril 2025 es un ejemplo reciente. En esta tribuna analizaré qué tipos de fondos de renta fija pueden ofrecer una rentabilidad real positiva —es decir, superior a la inflación—

Aunque la inflación general parece moderarse, el dato adelantado de enero de 2026 se situó en el 2,4%, tras haber alcanzado un máximo de 3,1% en octubre. Sin embargo, algunos componentes continúan con aumentos muy significativos, siendo la vivienda el principal motor. Según el INE, los precios de la vivienda han subido más de un 12%, y los alquileres, donde ya reside una cuarta parte de la población, aumentan entre el 6% y el 10% en los contratos nuevos.

Si bien la vivienda es el principal motor de la inflación, no es el único. Los alimentos han subido casi un 41% desde 2018, mientras que los precios de restaurantes y hoteles crecen por encima del 4% debido al intenso “boom” turístico y la intensiva mano de obra de estos sectores. Por su parte, las primas de seguros, especialmente de salud y coche, aumentan entre un 6% y un 8%. Cada lector sabe mejor que nadie cómo impactan las subidas en su propia cesta de la compra.

Si el objetivo es cubrir la inflación, las letras del Tesoro no bastan. En la última subasta, celebrada el 3 de febrero, la rentabilidad de las letras a seis meses fue inferior al 2% y la de doce meses sólo alcanzó el 2,04%. Al recibir el principal y el rendimiento, se aplicará una retención por impuestos del 19%, y la tasa podría subir hasta el 30% según el importe ganado. Suponiendo un impuesto medio del 25%, para superar la inflación oficial del 2,4% sería necesario obtener un 3,2% bruto, y si el coste de vida personal es superior, el objetivo de rentabilidad debería aumentar.

Dentro de los bonos gubernamentales, lograr un rendimiento del 3,2% o más requiere ir a plazos largos, generalmente bonos a diez años o más. Los bonos españoles, italianos y franceses ofrecen actualmente estos niveles de rendimiento, mientras que los alemanes apenas alcanzan el 2,9%. Existen ETFs de iShares y Amundi que invierten en bonos de gobiernos de la zona euro con vencimientos de entre 10 y 15 años, con un rendimiento medio aproximado del 3,4%. Sin embargo, estos ETFs no son traspasables, lo que limita el diferimiento fiscal que ofrecen los fondos de inversión nacionales o extranjeros registrados en la CNMV.

Esta particularidad protege a la industria nacional, pero implica desventajas para el inversor particular. Además, la liquidez de los ETFs de renta fija suele ser menor que la de los ETFs de renta variable. Otra desventaja importante es que estos ETFs de renta fija mantienen siempre una duración de 10 a 15 años, por lo que, si el inversor necesita liquidez progresivamente, tiene que ir ajustando la duración. Toda esta complejidad hace que, para un inversor particular, estos productos no siempre sean la opción más adecuada.

Liquidez

Si alguna gestora española decidiera lanzar un fondo de bonos españoles, franceses e italianos o un agregado de gobiernos de la zona euro hasta 2035, probablemente existiría demanda. La ventaja de un fondo de inversión en bonos de gobierno es que podría ofrecer liquidez diaria sin necesidad de imponer comisión de reembolso, dado que los bonos en cartera se pueden vender fácilmente si algún partícipe solicita reembolso, sin perjudicar al resto.

Esto no evita la volatilidad temporal asociada a los bonos de mayor plazo, pero si el inversor mantiene la inversión hasta el vencimiento, la rentabilidad debería aproximarse al rendimiento que ofrecían los bonos al suscribir, menos la comisión de gestión. Dado que no se asume apenas riesgo de crédito, el nivel de riesgo de pérdida al final es muy limitado. La regulación UCITS incluso permite invertir algo más del 100%, lo que permitiría buscar un nivel de exposición que permita alcanzar la rentabilidad objetivo de superar el 3,2% neto después de gastos.

En cuanto a fondos de bonos corporativos, existen muchas opciones capaces de ofrecer rentabilidades superiores a la inflación, incluso después de impuestos y gastos. Con la suficiente diversificación y ajustando el plazo a la duración, el riesgo asumido puede ser mínimo. De estos productos hablaré en mi próxima tribuna.

Mientras tanto, y hasta que los ahorradores españoles se animen con la renta variable, los bonos de gobierno a largo plazo, si se tienen, ofrecen una alternativa para proteger el poder adquisitivo más real y permanente que los depósitos y las letras del Tesoro.

La clave para preservar el poder adquisitivo invirtiendo en fondos de renta fija está en combinar los instrumentos disponibles en el mercado para construir una cartera que cumpla con el objetivo de rentabilidad real, sin asumir riesgos innecesarios. Un buen asesor financiero le debería ayudar.

 

Tribuna Marta Díaz-Bajo en Cinco Días

Tribuna Marta Díaz-Bajo, directora de Estrategia en atl Capital

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