Con lo movido que está el mercado, la clásica mezcla de acciones y bonos ya no parece suficiente. ¿Cómo estás ajustando las carteras de tus clientes para que sigan siendo rentables sin asumir riesgos que les quiten el sueño?
Cuando ocurren eventos de volatilidad como los actuales, los clientes se dan cuenta de si realmente están en su perfil de riesgo. A los asesores nos sucede algo similar: podemos haber tenido una percepción ligeramente distinta a los criterios que el inversor nos comunicó inicialmente sobre su tolerancia al riesgo.
En principio, nuestra estrategia actual es prácticamente no mover las carteras. Ya las teníamos adaptadas con una duración en renta fija moderada, en el entorno de los tres años, y una renta variable muy diversificada.
¿Qué medidas se pueden tomar? La verdad es que pocas; si realmente estás invertido según tu perfil y tu dinero tiene un objetivo de largo plazo, lo más recomendable es no hacer movimientos. Es cierto que hay clientes que no soportan esta presión; en esos casos, intentamos evitar que reduzcan posiciones en momentos de pánico, prefiriendo adecuar las carteras cuando la situación se haya estabilizado.
Ahora que los tipos de interés se han quedado en niveles altos, el dinero ya tiene un coste real. ¿En qué tipo de empresas te fijas hoy para invertir? ¿Evitas las que están muy endeudadas o crees que el mercado ya ha castigado eso suficiente?
Al elegir empresas hay que considerar el endeudamiento, pero creo que es más determinante el sector, la estrategia de la compañía y sus expectativas de beneficios, tanto a corto como a largo plazo. Una empresa muy endeudada no es, de entrada, un objetivo prioritario, pero considero que el mercado ya ha descontado gran parte de ese factor en las valoraciones actuales.
Hoy se premia a aquellas compañías que están logrando reducir su apalancamiento de forma progresiva, lo cual las hace muy atractivas para la inversión. Por tanto, sí tenemos en cuenta la deuda, pero la analizamos según el sector y la tendencia de los últimos ejercicios. Si la característica principal es una reducción sostenida de la deuda, la inversión nos resulta viable.
Muchos inversores tienen miedo de haber llegado tarde al ‘boom’ tecnológico. ¿Tú crees que todavía hay valor real ahí o estamos comprando empresas con precios que no se corresponden con lo que realmente van a ganar?
La tecnología está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y, por tanto, sigue siendo un momento interesante para invertir en ella.
Eso sí, si se opta por acciones directas hay que ser muy selectivos. Es fundamental buscar un asesor que identifique empresas más allá de las famosas «Siete Magníficas», que están sufriendo volatilidad debido a sus inmensos planes de inversión. Estos planes las obligan a endeudarse y generan dudas sobre si el retorno de laInteligencia Artificialjustificará tales desembolsos.
En definitiva, creo que es un buen momento. En algunas compañías los múltiplos (PER) se han vuelto más razonables, que no baratos, y considero imprescindible tener exposición tecnológica en cualquier cartera.
Últimamente se habla mucho de invertir en fondos de infraestructuras o capital privado. Para un inversor particular, ¿crees que compensa tener el dinero bloqueado un tiempo a cambio de esa supuesta mayor rentabilidad, o es mejor quedarse en lo que puedes vender cada día?
En el ámbito del capital privado, estamos recomendando a nuestros clientes mantener un porcentaje de la cartera en este tipo de productos. Es vital que el inversor sea consciente de la iliquidez que conlleva.
Dependiendo del perfil y la edad del inversor, aconsejamos destinar entre un 5% y un 10% a productos que exigen comprometer el capital a 10 o 12 años. Históricamente, este activo era exclusivo de grandes fortunas, gestores especializados o family offices, pero ahora está al alcance del inversor particular.
Recomendamos esta gestión alternativa siempre tras un estudio previo, asegurándonos de que el cliente no tendrá necesidades de liquidez en los próximos años o que, de tenerlas, nunca afectarán a ese porcentaje comprometido a largo plazo.
Si tuvieras que mojarte, ¿cuál es ese sector o zona geográfica que crees que el mercado está ignorando y que podría darnos una sorpresa positiva en los próximos meses?
Debemosmantener la prudencia, ya que la situación actual seguirá aportando volatilidad y dificulta la toma de posiciones agresivas.
En cuanto a zonas geográficas, los países emergentes venían con una marcha importante y la corrección reciente puede ofrecer una ventana de entrada para quienes pensaban que se habían quedado fuera.
Respecto asectores, destacaría el de defensa. Tras subir de forma exponencial en los últimos 18 meses, ha tenido correcciones que han vuelto las valoraciones bastante más atractivas. Dada la coyuntura geopolítica actual, con conflictos enquistados en diversos puntos del globo, la defensa se ha convertido en una inversión estructural para la mayoría de los países, por lo que tiene mucho que decir en los próximos meses.

Video Completo de la entrevista de Álvaro Blasco en Estrategias de Inversión


