Invertir en una SICAV

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A la hora de invertir el patrimonio financiero, hay que valorar los distintos instrumentos financieros que nos ofrece el mercado para encontrar aquel que mejor se adapte a los objetivos de inversión, necesidades financieras, horizonte temporal y perfil de riesgo como inversor. Las SICAVs, son una de las opciones que nos ofrece ciertas ventajas como inversores.

Qué es una SICAV

Las Sociedades de Inversión de Capital Variable, comúnmente conocidas como SICAVs son instituciones de inversión colectiva con forma jurídica de sociedad anónima y cuyo objeto social es la inversión en activos financieros. La ley establece que, para formar parte de una sociedad de inversión colectiva de estas características, es necesario contar con un capital mínimo de 2,4 millones de euros y 100 partícipes.

Requisitos para invertir en una SICAV

Tradicionalmente, se ha relacionado las SICAVs como el vehículo de inversión a través del cual las grandes fortunas canalizan sus inversiones financieras, razón por la cual, actualmente, estos vehículos de inversión se encuentran en el punto de mira de muchas formaciones políticas, lo que lleva a una cierta inseguridad jurídica para los inversores. Esto se debe fundamentalmente a que uno de los requisitos fundamentales para su constitución, como hemos visto anteriormente, es que el capital social mínimo debe ser 2.400.000 euros.

Sin embargo, al asociar este tipo de vehículo de inversión únicamente a contribuyentes con grandes patrimonios, no se tiene en cuenta que la gran mayoría de las SICAVs son accesibles para cualquier inversor.

Beneficios de invertir en una SICAV

El hecho de canalizar el ahorro financiero a través de una SICAV puede aportarnos muchas ventajas, siempre y cuando su política de inversión y nuestras circunstancias y objetivos económicos y financieros estén alineados.

Una de las mayores ventajas que podemos encontrar a la hora de invertir en una SICAV es su tratamiento fiscal. En este sentido, deben tributar, al igual que cualquier sociedad española por el Impuesto sobre Sociedades, aunque en el caso de las SICAV, el tipo impositivo es del 1%.

Desde el punto de vista del inversor individual, se produce un diferimiento fiscal en el pago de impuestos hasta el momento en el que se produce la venta de las acciones de la SICAV, momento en el cual se deberán de imputar las ganancias o pérdidas patrimoniales resultantes que se integrarán en la base imponible del ahorro conforme a la normativa del IRPF vigente, al igual que ocurre con los fondos de inversión.

Otro de los beneficios que aporta invertir en una SICAV es que existe la posibilidad de delegar la gestión de la misma, pero manteniendo el control último de la toma de decisiones, pues la SICAV, al igual que cualquier otra SA, cuenta con un Consejo de Administración. La delegación de la gestión en una Sociedad Gestora de IIC permite contar con un equipo de profesionales dedicados a encontrar oportunidades de inversión en función de los parámetros que el Consejo de Administración haya establecido.

Sin embargo, es necesario puntualizar que no todo son beneficios a la hora de invertir en una SICAV. Uno de los principales inconvenientes que podemos encontrar es que, a pesar de que las SICAVs tienen personalidad jurídica propia y, por tanto, los accionistas tienen derecho de voto sobre la misma en la Junta de Accionistas, los accionistas mayoritarios serán quienes tengan mayor peso a la hora de designar tanto a los Consejeros como a la Gestora, lo cual deja a los accionistas minoritarios en una situación de desventaja en cuanto a la toma de decisiones sobre la estrategia de inversión de la SICAV.

¿Qué rentabilidad podemos esperar de invertir en una SICAV?

La rentabilidad que podemos esperar de una inversión en una SICAV dependerá de muchos factores, desde la evolución de los mercados hasta el acierto de los gestores en la selección de activos en los que invertir.

Aquí se aplica, al igual que en cualquier otro producto financiero, la regla lógica del mercado financiero: a mayor riesgo (mayores caídas o mayores movimientos o volatilidad), mayor rentabilidad esperada en el largo plazo.

Es por ello que, a la hora de instrumentalizar una inversión financiera a través de una SICAV es fundamental conocer cuál es su política de inversión y si la misma coincide con el perfil de riesgo que estamos dispuestos a asumir y nuestro horizonte temporal.

antonio-boraoAntonio Borao es experto en mercados financieros.