Cuál es la inversión más segura


Cuando disponemos de un ahorro suficiente como para pensar en rentabilizarlo, acudimos al mercado con infinitas posibilidades. Podemos rentabilizar ese patrimonio a través de inversiones inmobiliarias, inversiones financieras o empresariales. Todas ellas tienen un mayor o menor riesgo, del que tenemos que ser conscientes antes de poner nuestro dinero a trabajar.

Cuando llega este momento, todos tenemos ciertos planes a futuro que nos pueden hacer tomar una decisión u otra. Alcanzar la independencia económica para el momento de la jubilación, dejar un patrimonio determinado a nuestros hijos, o emprender un negocio pueden ser varios ejemplos. En todos estos casos, el inversor tiene que valorar qué riesgos está asumiendo en cada caso.

¿Existen las inversiones seguras o sin riesgo?

Antes de responder a esta pregunta, deberíamos plantearnos otras cuestiones. Nuestra cartera debe estar alineada con nuestro objetivo de inversión. Es por ello, que el primer paso de nuestro proceso de inversión sería responder a las siguientes preguntas, ¿para qué necesitamos este dinero?, ¿de qué horizonte temporal disponemos? ¿cuál es nuestro nivel de tolerancia al riesgo? Es decir, definir nuestro objetivo de inversión, horizonte temporal y perfil de riesgo. La planificación financiera ayuda a la gran mayoría de inversores a definir todos estos conceptos para así poder ejercer un control sobre las finanzas y actuar en consecuencia para no cometer errores de inversión.

Una vez hecho este ejercicio, con o sin la ayuda de un asesor financiero, acudiremos al mercado para buscar qué inversiones son más adecuadas para nosotros. Descubriremos que hay un abanico infinito de posibilidades, con mayor o menor riesgo. Pero, en definitiva, todas las inversiones están sujetas en mayor o menor medida a algún tipo de riesgo.

En la parte más conservadora de nuestra inversión podemos encontrar cuentas corrientes remuneradas, depósitos o letras del tesoro gubernamentales; activos conocidos como “libres de riesgo”. Aunque este concepto tiene matices, ya que ¿es cierto que estas inversiones no tienen ningún tipo de riesgo? Aunque sea ínfimamente bajo, realmente sí lo tienen. Por ejemplo, Alemania tiene una muy alta probabilidad de hacer frente a sus compromisos y pagar su deuda pública, pero no se puede asegurar con certeza absoluta que no ocurra lo contrario. Muchos inversores piensan que el mercado inmobiliario no tiene riesgo. Sin embargo, los riesgos son muy similares a los de las inversiones financieras, como puede ser el riesgo de impago o fluctuación del precio del activo invertido, además de estar condenados a tener un activo ilíquido.

¿A qué riesgos se enfrentan mis inversiones?

Tan importante es definir nuestros objetivos de inversión, como entender el binomio rentabilidad-riesgo. Los activos que más rentabilidad potencial pueden aportar a nuestra cartera son aquellos que mayores fluctuaciones pueden sufrir en el corto plazo.

Existen muchos tipos de riesgo, vamos a intentar aglomerarlos en dos: riesgo mercado y riesgo inflación.
Hoy en día, tenemos muchos riesgos inherentes al mercado. Estos riesgos pueden hacer que nuestros activos se deprecien y nos hagan perder dinero en el corto plazo. Actualmente, existen varios riesgos de mercado que pueden afectar a nuestra cartera: la subida de tipos de interés, desaceleración económica, guerra comercial, Brexit… pero hay que tener en cuenta que los peores riesgos son los desconocidos. Por eso, de nuevo lo más importante es definir nuestro objetivo de inversión, horizonte temporal y perfil de riesgo.

Existe otro riesgo, que seguro hará que perdamos poder adquisitivo en el largo plazo y es la inflación. Si tenemos en cuenta el objetivo de inflación del BCE (2%) y dejamos nuestro dinero debajo del colchón, habremos perdido más del 18% de poder adquisitivo a los 10 años. Si alargamos ese periodo a 20 años, habremos perdido un tercio de nuestro dinero.

grafico-inflacion

*Pérdida de poder adquisitivo por la inflación con un patrimonio base de 1 millón de euros a 10 y 20 años.

Criterios para seleccionar la mejor inversión

Una vez bien definidos tanto objetivo de la inversión, horizonte temporal y perfil de riesgo, es hora de organizar una cartera de inversión seleccionando activos rentables, bien diversificadas y ajustadas a cada perfil de riesgo.

Desde atl Capital, cada mes definimos un Mapa de Recomendación de nuestro Comité de Inversiones. En él, clasificamos cada tipo de activo, que podría formar parte de nuestra cartera de inversión, según su medida de riesgo (bajo, medio o elevado). Dentro de cada categoría, definimos cuan atractivo vemos a los diferentes tipos de activos. De esta forma, podemos controlar de manera muy visual nuestro posicionamiento en el mercado para construir carteras eficientes y con una gestión activa.

¿En qué activo es mejor invertir?

En la mayoría de los casos, la forma más eficiente para construir una cartera es a través de fondos de inversión. Los fondos de inversión son vehículos que nos aportan seguridad de la inversión, eficiencia fiscal y diversificación. Todos estos puntos los definiremos a continuación.

Cuando hablamos de seguridad de la inversión nos referimos a seguridad jurídica. Los fondos de inversión no se encuentran dentro del balance de la entidad gestora o depositaria. Esto quiere decir que el propietario de sus participaciones es directamente el inversor. De tal manera, en el peor de los casos, si su entidad de asesoramiento financiero quiebra, el fondo de inversión no se verá afectado.

El siguiente punto a favor de los fondos de inversión es la eficiencia fiscal. En España tenemos la figura de traspaso entre fondos sin impacto fiscal. Esto quiere decir que, si yo decido cambiar mi estrategia de inversión, puedo traspasar mis participaciones de un fondo a otro quedando exento de tributación hasta que yo necesite hacer líquido mi dinero.

Por último, los fondos de inversión nos dan acceso a diversificar enormemente nuestro patrimonio de forma sencilla. Es decir, si vemos que tiene sentido tener, por ejemplo, renta variable japonesa en cartera, no es necesario seleccionar 5, 10 o 20 acciones dentro del Nikkei. Simplemente seleccionando un buen fondo de renta variable que invierta en ese segmento, estaremos bien diversificados y gestionados.

En definitiva, cada inversor debe analizar cuales son sus objetivos de inversión, su aversión al riesgo y, a partir de ahí, planificar y seleccionar una cartera de activos que le permita obtener una rentabilidad a su inversión acorde con su perfil adecuado. Una vez definida la estrategia, debemos hacer un seguimiento constante de nuestras inversiones por si, tanto por razones de mercado o por cambio de nuestra circunstancia personal, hay que realizar algún cambio.

carlos-brevaCarlos Breva es experto en mercados financieros.